martes, 27 de julio de 2010


En estos momentos ACPI trabaja en cinco campos distintos que son:

1.-PREVENCION.

Campaña sobre seguridad infantil en las escuelas, y colaboran las asociaciones CEAPA, CONCADA y la defensa del menor, y han distribuido un filtro de información para que los menores no accedan a sitios con contenidos inapropiados.

2.-BUSQUDA DE MENORES DESAPARECIDOS.

Esta asociación colabora con familias de menores desaparecidos y la policía de investigaciones en la búsqueda.

3.-LUCHA CONTRA LA PORNOGRAFIA INFANTIL EN INTERNET.

También colabora con la policía denunciando paginas, chat, etc... relacionados con el tema.

4.-CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACION.

Trasmite información de pedofilia, abusos a menores, a través de los medios de comunicación.

5.-APOYO A ORGANIZACIONES DE AYUDA A LAS NIÑAS PROSTITUIDAS.

Colabora también con la organización ONG Maiti Nepal para rescatar a estas niñas de los burdeles de la india, enviándoles dinero y promoviendo su labor.


INSTITUCIONES

CONTRA LA PEDOFILIA

¿QUÉ ES A.C.P.I.?.

Esta es una asociación que significa ACCION CONTRA LA PORNOGRAFIA INFANTIL DE ESPAÑA, fue fundada en septiembre en 1998 y por objetivo contra la explotación sexual de menores: pornografía infantil, prostitución infantil, etc...

Esta asociación es miembro de la organización internacional ECPAT (End child prostitution, child pornography and thafficking of chidren for sexual porpuser), miembro español de la EUROPEAN FEDERATION FOR MISSING AND SEXUALLY EXPLOITED CHILDREN y también miembro del INHOPE EUROPEO, INHOPE se dedica a luchar contra pornografía infantil en Internet de Europa.


La Pedofilia y los Sacerdotes

La cascada de reportes acerca de la pedofilia en el sacerdocio Católico Romano se había retrasado durante mucho tiempo, puesto que los miembros del clero Católico Romano han perpetrado y encubierto el abuso de niños por décadas, sino es que por siglos. Por fin, después de mucho tiempo, las víctimas de esta atrocidad, los laicos Católico Romanos y sus hijos, están presentando reportes y entablando pleitos contra los líderes de la iglesia - como siempre debieron hacerlo. Pero es imperativo entender las causas de este escándalo generalizado. Primero, la Iglesia Romana no reconoce ninguna autoridad exterior a sí misma - ni siquiera la Palabra de Dios. De hecho, la Iglesia Católico Romana afirma que ella escribió la Biblia, y que es la única que

determina su contenido y significado. Así, cuando cualquier institución afirma ser una ley en sí misma, que no responde ante ningún hombre, ni siquiera a la Palabra de Dios, esta producirá pecados y atrocidades indecibles. La pedofilia es una pequeña porción de los actos escandalosos cometidos por la Iglesia Romana a lo largo de los siglos.

Segundo, puesto que afirma ser la única intérprete legítima de la Escritura, la Iglesia Romana ha desobedecido los claros requerimientos Bíblicos para los líderes de la iglesia: que sean hombres casados, heterosexuales, hombres de familia. Primera Timoteo 3:2-5, en la traducción Católico Romana de Douay-Rheims, dice lo siguiente: "Por tanto, es necesario que el obispo sea

irreprensible, marido de una esposa, sobrio, prudente, de buena conducta, casto, hospitalario, un maestro, no dado al vino, no pendenciero, sino modesto, apacible, no codicioso, sino uno que gobierne bien su propia casa, teniendo sus hijos en sujeción con toda castidad. Pero si un hombre no sabe como gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?" El rechazo Católico Romano del anteproyecto Bíblico para la Iglesia Cristiana ha conducido a una cultura del liderazgo en la que la homosexualidad y la pedofilia han sido toleradas, condonadas, encubiertas y fomentadas. El matrimonio ha sido prohibido; se ha forzado a cumplir con el celibato. Esta reversión de los requerimientos Bíblicos para los líderes de la iglesia es la causa de la homosexualidad y la pedofilia extendidas del clero Romano. Los sacerdotes no casados y pedófilos están llevando a su realización algunas de las implicaciones de la teología anticristiana de Roma. Hasta que esa teología sea rechazada, van a continuar las prácticas escandalosas de los sacerdotes Romanos.


La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc. En este sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia, una primaria o esencial, muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecería motivada por factores circunstanciales.
Por lo demás, en determinados casos en que la relación entre el pedófilo y el menor se prolonga en el tiempo, puede haber por parte del adulto un enamoramiento real con esa persona a la que él considera como su joven pareja, sobre todo cuando esta se halla en la edad de paso entre la infancia y la pubertad.
Existen, a este respecto, diversas asociaciones de pedófilos que reivindican la pedofilia como una forma más de vivir la sexualidad humana y que, en consecuencia, debe ser aceptada con naturalidad por parte de la sociedad.
Las conductas pedófilas son muy heterogéneas, desde casos inofensivos o casi inofensivos, hasta aquellos en que alcanzan niveles que entran dentro de lo criminal. La actividad sexual de un pedófilo con un menor cuando no media consentimiento por parte de este se conoce con el nombre de abueso sexual infantil o, también, pederastia(palabra que, etimológicamente, significa lo mismo que pedofilia);específicamente, a este tipo de pedófilo es al que se le suele conocer con el nombre de abusador sexual o pederasta. Con todo, no es raro que en la bibliografía especializada el término pedófilo sea utilizado como sinónimo de abusador sexual.

sábado, 24 de julio de 2010


La pedofilia como parafilia


Caracterización del pedófilo

La psiquiatría considera la pedofilia como una parafilia. Los pedófilos, desde esta perspectiva, son

sujetos con una orientación sexual dirigida primariamente a niños, sin apenas interés por los adultos, y con conductas compulsivas no mediatizadas por situaciones de estrés.

El pedófilo suele ser hombre. Las mujeres pedófilas suelen ser o bien personas con trastornos mentales o bien personas muy solitarias y que viven al margen de la sociedad.

La cuarta edición revisada del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (American Psychiatric Association) describe con tres rasgos un diagnóstico estándar del pedófilo, basándose en 3022 casos de pedofilia:

  • experimentación, durante un periodo de al menos 6 meses, de fantasías sexuales intensas o recurrentes, o de impulsos sexuales, o de necesidad de actividad sexual, en donde el objeto de atención es uno o varios niños prepubescentes (generalmente, menores de 13 años);
  • o bien dichos impulsos solo repercuten en la esfera sexual del individuo, o bien le provocan ansiedad o dificultades interpersonales;
  • el individuo tiene, por lo menos 16 años, y es, como mínimo, 5 años mayor que el tipo de menor por el que muestra su atracción.

La materialización de la pedofilia no presenta una única cara;

la atracción erótica que algunos [pedófilos] sienten por los niños no se traduce necesariamente en actos sexuales completos. El pedófilo puede limitarse a desnudar al niño y a mirarlo, a exhibirse, a masturbarse en su presencia, a tocarlo con delicadeza y a acariciarlo. Puede convencer al niño para que a su vez lo toque y así sucesivamente.

Cognitivamente, el pedófilo se caracteriza por no considerar inapropiada su tendencia o conducta, por lo que no suele presentar sentimientos de culpa o vergüenza; en ocasiones, incluso, apelan a la seducción del menor como causa de la misma o a que su comportamiento se puede entender como una forma de educación sexual de los menores.

La personalidad del pedófilo es polimorfa. Se pueden distinguir dos grandes tipos de pedófilos: los primarios y los secundarios o situacionales:

  • Los primarios muestran una inclinación sexual casi exclusiva por los niños y su conducta compulsiva es independiente de su situación personal. Se trata, clínicamente, de pedófilos en un sentido estricto del término que presentan unas distorsiones cognitivas específicas: consideran su conducta sexual como apropiada (no se siente culpables ni avergonzados), planifican sus acciones, pueden llegar a atribuir su conducta a un efecto de la seducción por parte del menor o pueden justificarla como un modo de educación sexual para este.
  • En cuanto a los secundarios o situacionales, estos se caracterizan por que su conducta viene inducida por una situación de soledad o estrés (en estos casos, la experimentación de relaciones sexuales con menores suele ser un medio de compensar la baja autestima o de liberarse de cierta hostilidad). No son estrictamente pedófilos, en tanto que su inclinación natural es hacia los adultos, con los que mantienen normalmente relaciones problemáticas (impotencia ocasional, tensión de pareja...); solo recurren excepcionalmente a los niños y lo hacen de forma compulsiva, percibiendo su conducta como anómala y sintiendo posteriormente culpa y vergüenza.

Otra clasificación distingue tres categorías principales de pedófilos:

  • los ansiosos-resistentes, caracterizados por su escasa autoestima que les lleva a buscar constantemente la aprobación de los demás; dado que no consiguen establecer relaciones emocionales con los adultos, se centran en los niños, con los que aumenta su seguridad. En principio, su relación no es sexual, pero la dependencia afectiva puede generarla.
  • los evitadores-temerosos, caracterizados por su gran deseo de contacto con lo adultos pero a los que el miedo al rechazo los paraliza. Se centran entonces en los menores y su actitud es poco empática y tienden al uso de la fuerza.
  • los evitadores-desvalorizadores, caracterizados como obsesionados con la independencia y la autonomía emocional; buscan relaciones fugaces e impersonales en las que no es infrecuente el comportamiento coercitivo violento o sádico.

miércoles, 16 de junio de 2010


El pedófilo, ¿Tiene relaciones sexuales normales?

El amor sexual maduro sólo se consigue después de un trabajoso proceso de elaboración que parte desde el nacimiento. Exige llegar a ser capaz de convertir la excitación sexual en deseo erótico, proceso que dura hasta la adolescencia, el cual en un segundo momento a partir de la adolescencia tardía hasta la adultez temprana, y gracias a la preocupación generosa por el otro, se trasforma en amor sexual maduro.

El pedófilo no realiza este proceso. Queda detenido entre la excitación sexual y el deseo erótico, sin acceder a la fase madura, porque su tendencia sexual está siempre mezclada con el deseo de controlar, de humillar, de ejercer el poder, de descargarse sensual y agresivamente, con falta de consideración, respeto y cariño hacia el otro. Su fantasía permanente es ser un niño junto a otros niños, manteniéndose en el mundo de los juegos y de la fantasía. Para él no existe desarrollo mental más allá de la adolescencia. Su ideal es el mundo infantil de Peter Pan: todo el bien está en el mundo del niño, todo el mal pertenece al mundo de los adultos. Es fácil apreciar que estamos describiendo no sólo una detención en el desarrollo de la sexualidad de estos sujetos, sino, además, una incapacidad de acceder a un mundo de relaciones adultas auténtico y verdadero. Y esto es porque los conflictos inconscientes que llevaron al pedófilo a una solución aberrante del deseo sexual, engloban y arrastran a menudo mucho más que su vida erótica. Esta manera de resolver las angustias por medio de la actuación y la hipersexualización impiden el desarrollo de los aspectos sublimados de gran parte de su personalidad, y contaminan otras áreas de su devenir psíquico de mentira, cinismo y falsedad.

martes, 15 de junio de 2010


Factores presentes en la Pedofília

Existen factores o situaciones que de manera concurrente confluyen en el evento de ataque sexual pedofílico:

1. La congruencia emocional: Se comprueba una significativa inmadurez en los abusadores sexuales, los cuales se ven a sí mismos niños con necesidades emocionales infantiles, lo cual les conduce al deseo de relacionarse con niños. Al mismo tiempo, se han comprobado la búsqueda de relaciones que les otorguen sentimientos de poder, omnipotencia y control sobre los menores.

2. La activación sexual con niños. Esto debe ser especificado del siguiente modo: se trata de una necesidad de gratificación emocional con los niños, pero con la aparición de un deseo y atracción sexual por los niños.

3. Se da un bloqueo de las capacidades de satisfacción de las necesidades sexuales con sujetos adultos. De ahí que sentimientos de inutilidad personal e inadecuación interpersonal y distanciamiento sexual en sus relaciones de pareja, son rasgos que siempre aparecen en los sujetos pedófilos.

4. La presencia de una marcada desinhibición comportamental, circunstancia que hace las veces de detonante para que las tres primeras condiciones se concreten en el abuso sexual infantil. A esos efectos, se ha hallado que existen los inhibidores internos, los inhibidores externos y la resistencia o no aceptación de la víctima. Entre los factores que permiten la desinhibición interna se encuentran la ingesta de tóxicos, la senilidad, etc. Asimismo, la superación de los inhibidores externos se ve facilitada en caso de que no haya presencia física o psicológica de alguna persona que pueda o esté en condiciones de cuidar de la víctima.